Redacción
Este 8 de marzo se llevó a cabo la conmemoración por el Día Internacional de la Mujer como un espacio abierto a la reflexión sobre la lucha de las mujeres a lo largo de la historia y en diferentes ámbitos que van desde lo personal hasta lo profesional. En este contexto, colectivos y activistas realizarán marchas y protestas con diferentes fines entre lo que se encuentra visibilizar y exigir justicia por los actos de violencia y muerte en México.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia contra las mujeres podría considerarse un problema de salud pública, no solo porque, en principio, es detonante de otros problemas relacionados con la salud de las personas, entre los que se incluyen daños físicos y psicológicos relacionados con padecimientos como la depresión y las agresiones directas que, muchas veces, llegan a la privación de la vida, sino que, igualmente, este tipo de violencia es el reflejo de una brecha histórica en la que los derechos de las mujeres y niñas se han visto vulnerados desde el sector salud.
“El sistema de salud tiene un papel vital en responder y prevenir la violencia contra las mujeres, y muy a menudo, el personal de salud es la primera línea de la respuesta. Cuando el personal de salud puede identificar a los grupos en riesgo de manera temprana, brindarles atención de calidad y adaptar el apoyo a sus necesidades y preferencias específicas, marcan una gran diferencia en la salud y el bienestar de las mujeres y las niñas en toda su diversidad. Es fundamental que el personal de salud esté capacitado en lo que sí significa una respuesta de calidad, incluido el apoyo de primera línea”, destaca la organización en su página oficial dirigida al programa RESPETO.

Feminicidio y violencia de género en México
De acuerdo con el Instituto de Formación Profesional y Estudios Superiores (IFPES), la violencia de género se puede definir como todo acto de agresión física, psicológica o verbal contra una persona o un grupo de personas motivado por su sexo, identidad de género o expresión de género. En este sentido, la OMS ha declarado que cualquier tipo de violencia contra las mujeres entra en esta categoría, ya que el hecho de ser del género femenino es lo que encamina la constante violencia patriarcal en la que se encuentran inmersas.
Dada la definición de lo que es la violencia de género, el femicidio es un término acuñado de manera legal, antropológica y social, y se entiende que es la máxima expresión de la violencia contra las mujeres que llega a la privación de la vida por motivos de género. En México, el feminicidio está tipificado en el artículo 325 del Código Penal Federal bajo el siguiente establecimiento:
“Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género. Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:
La victima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;
A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia;
Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima;
Haya existido entre el activo y la victima una relación sentimental, afectiva o de confianza;
Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;
La victima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida;
El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público”, dicta la legislación.
En enero de 2025, el país registró una reducción del delito de femicidio, lo que se contabilizó en 54 registros de este crimen. Sin embargo, colectivos y activistas han contrastado esta cifra con los 241 asesinatos violentos de mujeres registrados en el mismo periodo, a lo que sugirieron que es posible que no todos los crímenes pudieron ser registrados bajo el término de feminicidio. A esto se suman desapariciones y delitos no denunciados.
Atender la brecha de género desde la salud pública
De acuerdo con lo dicho por la OMS, el sector salud cumple un papel importante en la lucha contra la violencia que oprime a las mujeres, pues esta está relacionada con efectos seriamente dañinos para la salud de las mujeres, niñas y adolescentes.

En primer lugar, el sector de especialistas en materia de salud confronta la atención inmediata a temas de violencia como agresiones con ácido, violencia ejercida con armas blancas o de fuego y daños físicos que recaen en golpes, fracturas y otros padecimientos. En este sentido, la salud no solo va de la mano con la atención de emergencias, sino con la cuestión de en qué contexto de violencia se puede generar un incidente de este tipo.
Otro aspecto fundamental en la atención de la salud está relacionado con la atención a la salud de las pacientes. Atender situaciones de salud desde la perspectiva de género en los diferentes sectores de la medicina es importante en el fortalecimiento de los derechos humanos que se relacionan con el acceso a la salud.
De igual manera, es importante considerar hasta qué punto la concepción de la salud está relacionada con la violencia patriarcal bajo la que las mujeres se encuentran sometidas. Temas como la anorexia y la bulimia desencadenados por la necesidad de satisfacer los requerimientos sociales para considerar el cuerpo femenino como atractivo y “saludable” son el ejemplo de cómo la violencia sistemática condiciona, en muchas ocasiones la salud de las mujeres.
La salud mental también es importante, pues gran parte de la violencia ejercida llega a trastornos como la ansiedad y la depresión. Pero no es todo, pues el trato psicológico con perspectiva de género es esencial para establecer un vínculo se seguridad entre la paciente y su tratante, esto con el objetivo de poder liberar traumas y presiones emocionales que les afectan.
Hay casos que también se deberían considerar importantes en torno a la salud mental y la violencia feminicida, preguntarse qué pasa con los hijos e hijas de las víctimas feminicidio, cuál es el papel de los hombres en la garantía de la igualdad de género o hasta qué punto una mujer considera el suicidio como un escape a su entorno de violencia es una tarea imperante en la búsqueda de una perspectiva más amplia en este tema en general.

La salud sexual y reproductiva es otro de los aspectos de suma importancia en relación a la salud pública y los derechos de las mujeres. Aquí repuntan temas como el derecho a interrupción libre y segura del embarazo, el cual ha conquistado 22 estados de la República Mexicana.
Sin embargo, es importante considerar, en este ámbito, problemáticas como las agresiones sexuales que desencadenan otros problemas de salud y que ganan vital relevancia cuando son contra menores de edad. De igual manera, la lucha contra la violencia obstétrica para garantizar la seguridad de las mujeres y sus bebés.
Finalmente, pero no menos importante, es necesario considerar que el ambiente en el que se atiende la salud sea un espacio en donde se gesta la equidad, en donde los diferentes sectores de enfermería, medicina especializada, medicina general, atención médica prehospitalaria, servicio social, etc. sean lugares en donde se garantice la igualdad para mujeres y hombres, libre de violencia y agresiones de cualquier índole.
En México, este 8 de marzo mujeres saldrán a marchar y manifestar, desde su experiencia, un llamado de atención a la sociedad en el que, a pesar de los avances, los números en casos de feminicidios, desapariciones y agresiones siguen siendo el indicativo de que queda un largo camino por recorren en pro de los derechos humanos, por lo que es importante que, desde el sector salud, se fortalezca una atención libre de violencia y desigualdad.